¿Qué es la
hipoteca social? Este término interesantemente acuñado en los últimos años por
diferentes autores y líderes académicos y empresariales describe la deuda que
tenemos con la sociedad.
Interesante
cuestionamiento y definición para los oídos y ojos del incauto, pues nos podríamos
preguntar ¿en qué momento tomamos tal deuda?, ¿cuáles son las condiciones de
dicho préstamo?, ¿existe un plazo para su pago?, ¿el interés es compuesto?, ¿las
cuotas son fijas o están determinadas por una anualidad creciente? Las anteriores son tan solo algunas preguntas
que surgen cada vez que hablamos en términos de deuda y más aún, cuando esta
deuda es derivada de una hipoteca.
¿Qué hemos
hipotecado?, ¿Quién lo hipotecó?, ¿por qué?, ¿quiénes son responsables por el
pago de esa hipoteca? Son preguntas no solo lógicas para el analista
empresarial y financiero, sino también retadoras de nuestra pasión cada día más
enfocada en términos de rentabilidad y maximización de riqueza personal y
corporativa.
Trataremos
entonces de explicar en el presente artículo de dónde surge tal hipoteca, qué
hemos hipotecado y cuáles son las garantías que hemos dado en prenda como
respaldo de este préstamo. Así mismo,
cuál será el procedimiento a seguir para lograr saldar esa hipoteca y por qué
es un pago del cual todos somos deudores.
En términos
corporativos, en los últimos años se ha apropiado el término de responsabilidad
corporativa como la responsabilidad que tienen las compañías con el entorno que
los rodea (Callado-Munoz & Utrero-Gonzalez, 2011) . Concepto que se
desprende del análisis de grupos de interés (o Stakeholder Analysis como se
conoce ampliamente en inglés). Sin embargo como lo plantea Callado-Munoz, esto
se está justificando generalmente en términos de abolir conflictos con los grupos
de interés (Callado-Munoz & Utrero-Gonzalez, 2011) .
En términos
individuales en los últimos años hemos visto el surgimiento de la celebridad
filantrópica, es decir, personas que como Bill Gates y Warren Buffet hoy
aparecen como los grandes filántropos de la humanidad al lado de cuestionados
modelos de filantropía como el establecido por el cantante de la agrupación U2,Bono.
¿Qué hemos
hipotecado entonces? Nada más y nada menos que el planeta y nuestros recursos
naturales, nuestro activo más valioso. En términos financieros hemos hipotecado
el 100% de nuestro capital sin tener claras las condiciones de pago, ni el
modelo de pago ni la viabilidad del mismo.
Hemos ido adquiriendo una deuda con el planeta la cual no teníamos cómo
respaldar, y hay quienes opinan que las figuras de refinanciación están
llegando a su fin.
¿Por qué
hipotecamos el planeta? Al igual que la persona que decide adquirir un activo
sin un plan de pagos claro o un modelo sostenible para su adquisición y en
pleno camino se encuentra con que no será capaz de continuar con los pagos, así
como quien adquiere un activo que más tarde no tendrá como sostener, o así como
quien cree que podrá apalancar sobre sus activos la adquisición ilimitada de
más riquezas. Estamos adquiriendo todos los días deuda sobre el planeta, con el
agravante de no estar devolviendo el capital y los intereses de dicho préstamo.
¿Quiénes son
responsables de dicho pago? A diferencia de los modelos de legados y herencias
en que podemos declararnos y acogernos al beneficio de inventario, esta deuda
adquirida por nuestros ancestros no será posible evitarla ni mucho menos
trasladarla a otras manos más que las nuestras.
Cada uno de nosotros es y será responsable de devolver a la sociedad más
de lo que hemos extraído de ella como único instrumento viable de la
sostenibilidad de la sociedad misma. Si seguimos consumiendo recursos de
nuestro sistema social, más rápido de lo que los generamos, llegará el momento
en que la bancarrota social y ambiental, llegará con todo su poder a recaudar
lo que es de ella eliminando los elementos de consumo y reiniciando nuevamente
el sistema.
¿Cuáles son
las garantías de dicho préstamo, las cuales nos han permitido adquirir la
hipoteca? La calidad de vida de nuestras familias, la paz, nuestra misma
subsistencia, nuestras relaciones personales, nuestros sueños de niñez y el
futuro de las de especies que habitan nuestro planeta. Esto es realmente lo que
está en juego, no es tan solo en términos corporativos la imagen de nuestra
marca como agente de responsabilidad social, ni mucho menos el ser reconocidos
como filántropos y salvadores de la humanidad de la cual hemos extraído sin
consideración sus recursos más valiosos con la excusa de la creación de valor,
innovación y riquezas.
¿Cómo
saldaremos esta hipoteca? De igual forma que en el sector financiero lo
hacemos, generando para nuestro entorno más recursos de los que consumimos,
entregando a la sociedad más de lo que tomamos de ella. No se trata de perder
ni sacrificar rentabilidad o avance, todo lo contrario, necesitamos personas
comprometidas en incrementar las rentabilidades sociales a niveles nunca antes
vistos, necesitamos de líderes capaces de dirigir a sus países hacia estados de
desarrollo en que el valor neto de lo tomado menos lo entregado sea positivo,
dejar atrás el valor absoluto que siempre será positivo y pensar en que no hay
absolutos que valgan la pena cuando la esperanza de un mundo en paz en el que
se pueda vivir agradablemente está en juego.
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