jueves, 4 de julio de 2013

PAGO DE LA HIPOTECA SOCIAL

¿Qué es la hipoteca social? Este término interesantemente acuñado en los últimos años por diferentes autores y líderes académicos y empresariales describe la deuda que tenemos con la sociedad.

Interesante cuestionamiento y definición para los oídos y ojos del incauto, pues nos podríamos preguntar ¿en qué momento tomamos tal deuda?, ¿cuáles son las condiciones de dicho préstamo?, ¿existe un plazo para su pago?, ¿el interés es compuesto?, ¿las cuotas son fijas o están determinadas por una anualidad creciente?  Las anteriores son tan solo algunas preguntas que surgen cada vez que hablamos en términos de deuda y más aún, cuando esta deuda es derivada de una hipoteca.

¿Qué hemos hipotecado?, ¿Quién lo hipotecó?, ¿por qué?, ¿quiénes son responsables por el pago de esa hipoteca? Son preguntas no solo lógicas para el analista empresarial y financiero, sino también retadoras de nuestra pasión cada día más enfocada en términos de rentabilidad y maximización de riqueza personal y corporativa.

Trataremos entonces de explicar en el presente artículo de dónde surge tal hipoteca, qué hemos hipotecado y cuáles son las garantías que hemos dado en prenda como respaldo de este préstamo.  Así mismo, cuál será el procedimiento a seguir para lograr saldar esa hipoteca y por qué es un pago del cual todos somos deudores.

En términos corporativos, en los últimos años se ha apropiado el término de responsabilidad corporativa como la responsabilidad que tienen las compañías con el entorno que los rodea (Callado-Munoz & Utrero-Gonzalez, 2011). Concepto que se desprende del análisis de grupos de interés (o Stakeholder Analysis como se conoce ampliamente en inglés). Sin embargo como lo plantea Callado-Munoz, esto se está justificando generalmente en términos de abolir conflictos con los grupos de interés (Callado-Munoz & Utrero-Gonzalez, 2011).

En términos individuales en los últimos años hemos visto el surgimiento de la celebridad filantrópica, es decir, personas que como Bill Gates y Warren Buffet hoy aparecen como los grandes filántropos de la humanidad al lado de cuestionados modelos de filantropía como el establecido por el cantante de la agrupación U2,Bono.

¿Qué hemos hipotecado entonces? Nada más y nada menos que el planeta y nuestros recursos naturales, nuestro activo más valioso. En términos financieros hemos hipotecado el 100% de nuestro capital sin tener claras las condiciones de pago, ni el modelo de pago ni la viabilidad del mismo.  Hemos ido adquiriendo una deuda con el planeta la cual no teníamos cómo respaldar, y hay quienes opinan que las figuras de refinanciación están llegando a su fin.

¿Por qué hipotecamos el planeta? Al igual que la persona que decide adquirir un activo sin un plan de pagos claro o un modelo sostenible para su adquisición y en pleno camino se encuentra con que no será capaz de continuar con los pagos, así como quien adquiere un activo que más tarde no tendrá como sostener, o así como quien cree que podrá apalancar sobre sus activos la adquisición ilimitada de más riquezas. Estamos adquiriendo todos los días deuda sobre el planeta, con el agravante de no estar devolviendo el capital y los intereses de dicho préstamo.

¿Quiénes son responsables de dicho pago? A diferencia de los modelos de legados y herencias en que podemos declararnos y acogernos al beneficio de inventario, esta deuda adquirida por nuestros ancestros no será posible evitarla ni mucho menos trasladarla a otras manos más que las nuestras.  Cada uno de nosotros es y será responsable de devolver a la sociedad más de lo que hemos extraído de ella como único instrumento viable de la sostenibilidad de la sociedad misma. Si seguimos consumiendo recursos de nuestro sistema social, más rápido de lo que los generamos, llegará el momento en que la bancarrota social y ambiental, llegará con todo su poder a recaudar lo que es de ella eliminando los elementos de consumo y reiniciando nuevamente el sistema.

¿Cuáles son las garantías de dicho préstamo, las cuales nos han permitido adquirir la hipoteca? La calidad de vida de nuestras familias, la paz, nuestra misma subsistencia, nuestras relaciones personales, nuestros sueños de niñez y el futuro de las de especies que habitan nuestro planeta. Esto es realmente lo que está en juego, no es tan solo en términos corporativos la imagen de nuestra marca como agente de responsabilidad social, ni mucho menos el ser reconocidos como filántropos y salvadores de la humanidad de la cual hemos extraído sin consideración sus recursos más valiosos con la excusa de la creación de valor, innovación y riquezas.


¿Cómo saldaremos esta hipoteca? De igual forma que en el sector financiero lo hacemos, generando para nuestro entorno más recursos de los que consumimos, entregando a la sociedad más de lo que tomamos de ella. No se trata de perder ni sacrificar rentabilidad o avance, todo lo contrario, necesitamos personas comprometidas en incrementar las rentabilidades sociales a niveles nunca antes vistos, necesitamos de líderes capaces de dirigir a sus países hacia estados de desarrollo en que el valor neto de lo tomado menos lo entregado sea positivo, dejar atrás el valor absoluto que siempre será positivo y pensar en que no hay absolutos que valgan la pena cuando la esperanza de un mundo en paz en el que se pueda vivir agradablemente está en juego.

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