miércoles, 22 de mayo de 2013

Errores y recompensas


Un error deliberado es la acción que tomamos en contra de aquello que consideramos habitualmente como cierto o generalmente aceptado; acelerar nuestro vehículo a más de 100Km/hr bajo la lluvia para probar el agarre de las ruedas; vestirnos de jean para asistir a una reunión con cliente; tomarnos los Lunes para descansar en lugar de asistir a la reunión semanal de planeación; dar un premio a la persona que más errores cometa en el mes en nuestra empresa; etc. Entonces qué se requiere para tomar estas acciones deliberadas y de alguna forma en lo profundo de nuestro subconsciente esperar recompensas ilimitadas a estas fallas?

La planeación de errores deliberados requiere tener en cuenta los siguientes elementos:

1.      Identificar nuestros paradigmas personales o empresariales
2.      Formalizar estos paradigmas en una frase o mantra corporativo aceptado por efecto de políticas, grupos formales o informales
3.      Buscar el origen de aquel paradigma o ley establecida
4.      A continuación cuestionar cada una de las causas que originan el nacimiento del paradigma
5.      Con base en el paso anterior cuestionar la validez del paradigma completo y considerar cuáles serían las consecuencias de que este efectivamente fuese erróneo
6.      A continuación proponer las acciones que se ejecutarían individualmente si cada una de las causas que originan el paradigma fueran falsas.

Seguidos estos pasos, podríamos proponer el desarrollo de una actividad que se base en la validez de nuestras negaciones, es decir, desarrollar una puesta en marcha de una decisión sobre la base de la realidad de negar nuestros propios paradigmas personales o empresariales.

Debemos prestar especial atención a esta actividad, dado que la misma generará reacciones negativas en quienes consideran cada uno de los paradigmas de nuestras empresas como leyes establecidas inamovibles.  Una opción interesante para involucrar a los demás en estas pruebas sería el partir de un “ qué pasaría si?”, aquello que pensamos es falso resulta cierto;  el perfil de nuestro cliente realmente no son las mujeres sino los hombres; la capacidad de nuestra innovación no reside en nuestra gente sino en nuestros clientes; el éxito de nuestra empresa no se debe al esfuerzo diario y continuo sino a pequeñas genialidades en momentos oportunos; etc…

Considerar en términos de riesgo medible  la posibilidad de cometer errores debe ser visto como una inversión en innovación disruptiva, pues se trata de modificar paradigmas.  Ser conscientes de la permanente evolución y cambio es tal vez la mejor forma de entender que es posible cambiar nuestros hábitos diarios tanto personales como organizacionales.

Otro de los aspectos fundamentales que permiten el cometer errores deliberados sería, la no aceptación de excusas tradicionales en nuestras organizaciones como lo pueden ser:
1.      Somos muy jóvenes para experimentar,
2.      No tenemos presupuesto para asumir una equivocación,
3.      No contamos con la reputación para recuperarnos de un error,
4.      No somos lo suficientemente rápidos para adaptarnos,
5.      Nuestros socios, proveedores y clientes no aceptarán un cambio drástico,
6.      Perderemos nuestros clientes más importantes,
7.      Se creará un desorden al interior de la empresa,
8.      Nos falta conocimiento para hacerlo,
9.      No contamos con los recursos de tiempo y económicos,
10.  Nuestra empresa es así y ya no se puede cambiar,

La eliminación de estas excusas de nuestro vocabulario nos puede llevar a poner en práctica actividades que podrían ser consideradas errores, sin embargo creo que a la larga su negación es precisamente lo que nos permitirá cometer errores de alto valor
agregado.

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