miércoles, 22 de mayo de 2013

Armonía organizacional, enfoque estructuralista


Necesidades de la sociedad

La teoría estructuralista plantea un modelo en el cual la interacción entre las organizaciones es el origen, desarrollo y finalidad de ellas. De igual forma es un modelo integracionista entre la teoría clásica, relaciones humanas y burocracia. Esta integración de teorías administrativas es la que lleva precisamente a reconocer las organizaciones como el modelo de conformación de la sociedad moderna.

Pensando en un modelo estructuralista y en concordancia con sus autores, al interior de la organización se rechaza el modelo de armonía de intereses entre empleados y directivos (planteado por teorías precedentes) e incluso que este deba ser un fin de las organizaciones.

El enfoque estructuralista no está pensado para eliminar los conflictos (entendidos como diferencias de intereses, apartados totalmente de un modelo de armonía o consenso), sino precisamente para potenciarlos e involucrarlos en el modelo como un `continuum` del modelo organizacional.

Pretender que en la organización exista una armonía total, supone un retroceso al modelo científico que plantea que los miembros de la organización no cuestionan ni crean actividades o tareas más allá de las que se les ha asignado.  Ahora, entendiendo el modelo estructuralista como la interacción entre organizaciones (tal como lo plantean los autores) para hablar de una armonía entre ellas, tendríamos que rechazar la idea de la existencia de conflictos o dilemas organizaciones los cuales precisamente hacen parte fundamental de los `dilemas organizacionales`

Debido a la existencia de diferentes tipos de organización, precisamente surgen diferentes intereses.

Si queremos pensar en una armonía entre las organizaciones, tendríamos que plantear un modelo de alineación integral entre todas ellas con el fin de satisfacer a su vez las necesidades de una sociedad igualmente alineada.  Esto sería pretender un modelo totalmente alienado de sociedad y organización, en el cual la sociedad se aleje cada vez más del enfoque de innovación, que precisamente tiene que ver con la aparición y creación de nuevos intereses.

Por lo anterior considero necesario plantear que el término armonía, se separe de la similitud de intereses entre los actores participantes, y se lleve al campo de las reglas de juego (normativas) establecidas por una organización superior (organizaciones sociales: Ej, Gobierno) como una forma de contar con modelos de equilibrio (armonía) entre los actores organizacionales. Esto, prestando especial atención a evitar caer en modelos burocráticos en exceso en los cuales el cumplimiento de la norma o procedimientos precisamente se convierta en un nuevo generador de conflicto al enquistarse de forma intensiva en la mente del burócrata.

Plantear pues armonía total entre las organizaciones, para satisfacer necesidades de una sociedad sin que ellas se afecten entre si, nos presentaría un abandono del sistema natural abierto, exigiéndonos nuevamente una búsqueda del esquema cerrado en que todos los actores deberían compartir sus intereses y motivaciones con el fin de evitar el conflicto.

Un modelo organizacional en armonía no sería entonces aquél que carece de conflictos, sino aquel en que los conflictos derivados por la diferencia de intereses se resuelve a partir de las necesidades superiores de la sociedad, bien sea mediante el establecimiento de normas formales o mediante la prevalencia del interés general sobre el particular.

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