Necesidades de la sociedad
La teoría estructuralista plantea un modelo en el cual la interacción entre las organizaciones es el origen, desarrollo y finalidad de ellas. De igual forma es un modelo integracionista entre la teoría clásica, relaciones humanas y burocracia. Esta integración de teorías administrativas es la que lleva precisamente a reconocer las organizaciones como el modelo de conformación de la sociedad moderna.
Pensando en un modelo
estructuralista y en concordancia con sus autores, al interior de la
organización se rechaza el modelo de armonía de intereses entre empleados y
directivos (planteado por teorías precedentes) e incluso que este deba ser un
fin de las organizaciones.
El enfoque estructuralista
no está pensado para eliminar los conflictos (entendidos como diferencias de
intereses, apartados totalmente de un modelo de armonía o consenso), sino
precisamente para potenciarlos e involucrarlos en el modelo como un `continuum`
del modelo organizacional.
Pretender que en la
organización exista una armonía total, supone un retroceso al modelo científico
que plantea que los miembros de la organización no cuestionan ni crean
actividades o tareas más allá de las que se les ha asignado. Ahora, entendiendo el modelo estructuralista
como la interacción entre organizaciones (tal como lo plantean los autores)
para hablar de una armonía entre ellas, tendríamos que rechazar la idea de la
existencia de conflictos o dilemas organizaciones los cuales precisamente hacen
parte fundamental de los `dilemas organizacionales`
Debido a la existencia de
diferentes tipos de organización, precisamente surgen diferentes intereses.
Si queremos pensar en una
armonía entre las organizaciones, tendríamos que plantear un modelo de
alineación integral entre todas ellas con el fin de satisfacer a su vez las
necesidades de una sociedad igualmente alineada. Esto sería pretender un modelo totalmente
alienado de sociedad y organización, en el cual la sociedad se aleje cada vez
más del enfoque de innovación, que precisamente tiene que ver con la aparición
y creación de nuevos intereses.
Por lo anterior considero
necesario plantear que el término armonía, se separe de la similitud de
intereses entre los actores participantes, y se lleve al campo de las reglas de
juego (normativas) establecidas por una organización superior (organizaciones
sociales: Ej, Gobierno) como una forma de contar con modelos de equilibrio
(armonía) entre los actores organizacionales. Esto, prestando especial atención
a evitar caer en modelos burocráticos en exceso en los cuales el cumplimiento
de la norma o procedimientos precisamente se convierta en un nuevo generador de
conflicto al enquistarse de forma intensiva en la mente del burócrata.
Plantear pues armonía total
entre las organizaciones, para satisfacer necesidades de una sociedad sin que
ellas se afecten entre si, nos presentaría un abandono del sistema natural
abierto, exigiéndonos nuevamente una búsqueda del esquema cerrado en que todos
los actores deberían compartir sus intereses y motivaciones con el fin de
evitar el conflicto.
Un modelo organizacional en
armonía no sería entonces aquél que carece de conflictos, sino aquel en que los
conflictos derivados por la diferencia de intereses se resuelve a partir de las
necesidades superiores de la sociedad, bien sea mediante el establecimiento de
normas formales o mediante la prevalencia del interés general sobre el
particular.
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